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Imagen prestada del blog El laberinto de Noé

Es lo que ocurre cuando se tiene mucho cuento...
Viernes, 15 de mayo, a las 12.30, presentación de La edad del óxido en LibrOviedo. Estarán los autores: Diego Díaz, Héctor Gómez Navarro, Laura Casielles, Natalia Calvo, Sibisse Rodríguez, Sofía Castañón (y si hay suerte, llegarán algunos más, aunque sea a la hora del vermut)

El viernes en Tres Rosas Amarillas










"Dos perros" suena

Sibisse Rodríguez lee un fragmento de su relato "Dos perros".

El Soldado de Laura Casielles


Algunas imágenes, tomadas por Alba González Sanz, de la presentación del viernes pasado en Arrebato Libros de Soldado que huye (Hesperya, 2oo8) de Laura Casielles.
Entre el público más autores de La edad del óxido: Héctor Gómez Navarro y Sibisse Rodríguez.

Sibisse Rodríguez, Premio Eugenio Carbajal





La séptima edición del certamen de relato corto Eugenio Carbajal del Ayuntamiento de Mieres (Asturias) otorgó este año el Primer Premio al cuento "Bajo Cero" de Sibisse Rodríguez, autora de uno de los relatos recogidos en la antología La edad del óxido.

Más información aquí.

Maldita poesía

Foto de Alejandro Zapico

Aquí cuatro de los sujetos oxidados (Sibisse Rodríguez, Sofía Castañón, Pablo X. Suárez, y Laura Casielles) durante el recital "El bus del verso" del pasado sábado 13 de diciembre en La Tuerta (C/Conchas, Madrid).
Resulta que también son poetas, vayapordios.

Dos perros

Mamá nunca me había dejado tener animales en casa. “Manchan mucho” “son demasiada responsabilidad”, me solía poner excusas de esa clase. Lo más parecido a animales de compañía que llegamos a tener fue un pez, un pez naranja y sin nombre que daba vueltas sin parar en una pecera redonda y que murió al mes de haberlo comprado en el rastro de los domingos. No miraba demasiado aquel pez. Un día el agua se volvió turbia, el pez murió, lo tiré por el retrete, mamá usó la pecera para plantar cactus y eso fue todo.

Yo hubiera querido tener un perro o un gato, un animal calentito y peludo que me cogiera cariño y me obedeciese. Me gusta la fidelidad de los animales, muda y evidente. Me gustaban los perros, sobre todo, incluso hasta el punto de ponerme de su parte frente a los gatos en cualquier conversación de recreo o café. “Los perros son más buenos, son más fieles, son más listos”, los tópicos de siempre. Me hice con un libro de razas y me las estudié todas. Así sabía decir cosas como “los pug son los perros más limpios, se lamen todo el cuerpo como los gatos”, “el shar pei es en realidad un perro de pelea y su nombre significa piel de tiburón, por lo duro que es su pelaje”, “antes se utilizaba a los fox terrier para buscar ratas. Había concursos y todo”, “A los perros a los que les gusta menos salir de casa es a los afganos y a los buldog”, en fin, y así un montón de cosas más. Pero lo cierto es que todo lo que sabía de ellos era eso, lo que había leído en los libros, pues ni siquiera mis abuelos tenían animales Mi abuela paterna les daba de comer a los gatos del pueblo hasta que murió cuando yo tenía nueve años. Esos fueron los animales más cercanos a mi vida, gatos sucios y hostiles que se acercaban cada mañana y cada noche a reclamar su plato de alimento. Mi abuela se dejaba gobernar por ellos como antes se había dejado gobernar por su madre, por su marido y hasta por sus hijos. Cuando éstos se fueron de casa parece que encontró en los gatos su dosis de esclavitud necesaria para no perder el norte.

Este es el inicio del relato "Dos perros" de Sibisse Rodríguez, incluido en La edad del óxido.

SIBISSE RODRÍGUEZ SÁNCHEZ



Nació
en Oviedo el 11 de junio de 1979, en el mismo hospital donde a su tío le extrajeron los hierros que formaban su cuerpo después de aquel horrible accidente de tráfico en el que casi pierde la vida. De madre asturiana y padre canario, pasó su niñez dividida entre esas dos islas. Escribe poesía desde que tiene uso de razón, por tradición familiar y porque es el único lenguaje que considera verdadero.
Su poética afincada en valores clásicos se transformó el día que escuchó a Roger Wolfe recitar "Contra Jaime Gil de Biedma", lo mismo que su conciencia estética dio un giro al encontrarse con las esculturas de Alberto Gicometti en un museo de Venecia o su amor por el jazz empezó el día en que puso un disco de Billie Holiday.
Estudió Filología Hispánica, pero no se integró en ninguna de las corrientes estéticas ni filosóficas de la universidad. A los 17 años descubrió internet y se puede decir que ha llevado una doble vida desde entonces.
Ganó un premio por su blog Sibilandia y otro por. un microrrelato titulado "Polvo Negro, Polvo Blanco". También ha participado en el proyecto El Desafío, ganador del premio Astragal
Ha escrito artículos para El Comercio, El Summun, el suplemento Cultura de La Nueva España y codirige la revista Lunula, del Ateneo Obrero de Gijón, en la que también ha publicado casi de todo menos poesía.

Su relato "Dos perros" está incluido en
La edad del óxido.