"Al final de la escapada", una declaración de amor



X Diego Díaz

Estoy harto de Francia. Robo un coche, me voy a París, cobro el dinero que me debe Antonio y me escapo a Italia: Milán, Génova, Roma. Necesito que Patricia se venga conmigo. Patricia, vente conmigo a Roma. Me gusta esa americana loca que vende el Herald Tribune en los Campos Elíseos. Antes estuve casado, fue hace bastante tiempo. Luego ella me plantó, ¿o fue al revés? Ya no me acuerdo. ¿Por qué siempre me gustan las mujeres que no están hechas para mí? Ok, no soy el más guapo, pero soy el mejor boxeador. Ahora tengo dos problemas, estoy enamorado y me busca la policía. Se me olvidó decirlo, maté a alguien. Y Patricia no deja de marearme, no sabe si me quiere o no. Se ve con un tipo. Yo quiero que sólo se acueste conmigo. Los americanos son gilipollas, les gustan Maurice Chevalier y La Fayette, los dos franceses más tontos. París se ha vuelto un lugar inseguro, mi foto sale en los periódicos. Antonio no aparece por ninguna parte, y tiene mi dinero. Necesito encontrarle para poder marcharme a Italia. Entre el dolor y la nada escojo la nada. La policía me pisa los talones. Voy de un lado para otro de la ciudad escapando de ellos. Comienzo a cansarme. Patricia me ha traicionado. “No quiero estar enamorada de tí. Por eso te he entregado a la policía”. Corro. La policía me dispara por la espalda. La cabeza me da vueltas, es como si tuviese una orquesta de jazz dentro. Sigo corriendo hasta que caigo abatido. La policía llega, Patricia también. ¿Ahora se arrepiente? Está loca. Es sencillo, los amantes aman, los asesinos asesinan. Tendido en la calzada, herido de muerte, a punto de expirar, le dedico a ella mi último suspiro: “Eres realmente asquerosa”.

Micro-relato escrito para Diagonal, dentro un especial sobre la Nouvelle Vague.

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